En un entorno de mayor regulación económica, hemos visto en los últimos años un crecimiento notable en la formación normativa. Me refiero a temas como Prevención de Riesgos Laborales (PRL), Protección de Datos (LOPD), Blanqueo de Capitales o lo referente a toda la normativa financiera (Mifid 1, Mifid 2,…).

En general, hablamos de una formación que los participantes consideran normalmente espesa y aburrida, un trabajo necesario pero que aporta poco valor y supone un esfuerzo más a todos los que un participante tiene ya. En más de una ocasión, los responsables de formación en estos temas se las ven y se las desean para que los usuarios las realicen y así poder cumplir con una obligación legal.

¿Qué puedes hacer si estás en esta situación?

Una tendencia en crecimiento que hemos venido observando es la de gamificar este tipo de formaciones. La gamificación es una opción y herramienta adecuada cuando tenemos un reto por delante de difícil consecución.

Gamificar significa encontrar detonantes motivacionales que hagan que un participante quiera conseguirlos, y que para ello deba formarse en estos temas.

Los detonantes pueden ser de distintos tipos. Y cito tres ejemplos (¿Os acordáis de Herzberg y Maslow?):

  • Reconocimiento: por ser experto o referente en el tema, por ser de los primeros en lograrlo en la empresa, por aplicar mejores prácticas relativas al temario, …

  • Ser parte de un equipo ganador: por ejemplo, si en PRL otorgamos un certificado de ‘Equipo Seguro’ en la medida que todas las personas de ese equipo (departamento, unidad de negocio,…) hayan cumplimentado la formación, cada persona se sentirá obligada con el grupo a cumplir, y el propio grupo presionará al que no cumpla, ‘liberando’ al área de formación de este trabajo.

  • Responsabilidad social: sentir que nos preocupamos por hacer bien las cosas y no perjudicar a clientes, compañeros,… por no aplicar la protección de sus derechos que ciertas normas les dan (sobre privacidad u otros).

Estos detonantes no son excluyentes, y de hecho una gamificación incorpora habitualmente varios de ellos.

El reto de la gamificación es crear una historia donde el participante sienta un verdadero deseo de explorarla, y al final obtener un resultado deseable (detonante).

Apoyarse en expertos que sepan construir esa historia asegura el éxito de este tipo de iniciativas.

¿Te lanzas a ello?