Emparejar a un Mentor con un Mentee es mucho más que simplemente juntar a dos personas. Hay que asegurarse de que se entiendan entre ellos, tengan una buena comunicación, etc. Si lo pensamos bien, ¿cuántos de nosotros tenemos tiempo para reunirnos con alguien cuyo estilo o valores no entendemos o compartimos?

El proceso de emparejar requiere pues algo de ciencia, y debemos servirnos de ella para asegurarnos de que el emparejamiento no fracasa. Un programa con emparejamientos mal realizados será un desastre, hará que el mentoring pierda credibilidad e hipotecará futuros programas. Y las personas perderemos una excelente oportunidad de aprovecharnos de ello.

Hay tres factores clave a considerar en un emparejamiento:

1. ¿Tienen el Mentor y Mentee fortalezas similares?

Un estudio de Gallup indica que los directivos no trabajan para apuntalar sus debilidades, sino que seleccionan a personas que cubran sus carencias. De esta forma, los directivos pueden dedicar su esfuerzo a expandir sus fortalezas, sus talentos.

2. ¿Tiene el Mentor el conocimiento en lo que el Mentee quiere desarrollar? ¿Tiene el Mentor las habilidades, experiencia e interés en ello?

3. Finalmente, el emparejamiento debe asegurar que ambos se sentirán cómodos al comunicarse, sabrán entender la perspectiva del otro y generar un clima de confianza entre ellos. En otras palabras, son personas que tienen valores similares, que toman sus decisiones de forma parecida y que sus procesos de pensamiento son afines. Estos son los rasgos que hacen que se produzca la transferencia de conocimiento entre ambos.

Recuerda: Para maximizar los resultados de un proceso de mentoring, es clave que asegures la existencia de un proceso de emparejamiento óptimo.

En DP ayudamos a las empresas a desarrollar programas de Mentoring con formación a mentores y gestión de programas con softwares específicos para su adecuada gestión.