Recientemente estaba visitando a un potencial cliente y contándole nuestras bondades cuando me dijo:
Hemos invertido en contenidos de desarrollo formativo. Pero no estoy consiguiendo que los usuarios entren y trabajen en ellos.
¿Por qué no entran?
¿Qué es lo que puede motivarles a desarrollarse?

Seguro que muchos de vosotros conocéis o habéis sufrido en propia piel situaciones semejantes. En este artículo os facilitamos ideas y pautas a seguir.

Entender las resistencias

Parece evidente que es necesario diagnosticar una enfermedad para aplicar el tratamiento adecuado. Y sin embargo, muchas veces nos auto-medicamos sin saber qué enfermedad tenemos realmente.
Desgraciadamente, lo mismo puede ocurrir en el mundo de la formación. Debemos entender el origen de la resistencia al uso de la formación antes de querer aplicar la solución.

Algunas de las resistencias más habituales a las que te habrás enfrentado son:

1- ‘Yo ya sé, ya hice la formación antes, qué me van a enseñar’

Nos enfrentamos a un problema de actitud. Y esa actitud, que es emocional, hay que llevarla al terreno racional.
Existen distintas maneras de trabajar este tema. En DP utilizamos Fábulas y Casos Prácticos con el objetivo de que el participante se ‘estrelle’ y a partir de ese punto reconozca que le queda camino por recorrer.
Lo importante es ser consciente de que si la actitud no existe, todos los esfuerzos desde el área de Desarrollo serán inútiles.

2- ‘No tengo tiempo’

Ciertamente, todos tenemos mucho trabajo y poco tiempo. Y orientamos nuestro tiempo a aquello que bien nos gusta o que nos aporta valor (para conseguir resultados, para ser más productivos y poder irnos antes,…). Cuando alguien nos dice que no tiene tiempo, lo que realmente nos está diciendo es que no percibe cómo esa formación, esos contenidos, van a ayudarle. Y por tanto, no merecen dedicarles su tiempo.
Por el contrario, nuestra experiencia nos indica que los participantes que sí perciben valor acaban trabajando en fines de semana o en horas nocturnas de la semana.

3- ‘Ya lo harás más adelante, necesito que termines esto primero’

Mensajes del responsable al usuario, desacreditando el desarrollo. Lo que éste le está indicando a su colaborador es ‘Desarrollarte no es mi prioridad. Mi prioridad es terminar el trabajo y conseguir cumplir con resultados/objetivos’.
Este es un tema de cultura y madurez de cada empresa. Si formarse es una tarea más, totalmente disociada de la estrategia y las necesidades de negocio, las posibilidades de obtener un retorno a la inversión realizada son escasas. Para profundizar en este aspecto, te invito a que leas otro artículo nuestro: Formación y desarrollo de personas. ¿En qué fase está tu organización?

La pregunta siguiente sería entonces: ¿Cómo puedo generar valor para mis usuarios?

Existen algunas claves para lograrlo:
a) Practicidad: Mucha formación, especialmente la más tradicional, ha estado y está orientada a transmitir conocimiento. Pero lo que el usuario necesita y quiere es poder trasladar el marco teórico a su realidad concreta. El participante quiere ayuda, guías, herramientas,… cosas prácticas que pueda utilizar de manera inmediata y sencilla.
En DP tenemos una gran variedad de recursos: Consejos, Pasos, Ideas y sugerencias prácticas, Plantillas autorrellenables,… que cumplen con esos parámetros de sencillez y practicidad.

b) Corta duración - Microcontenidos: Como decía Góngora, “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Sea por el efecto Tripartita –que premia la longitud- u otras razones, hemos pecado de contenidos excesivamente largos. Hoy un contenido de más de 15 minutos ya no interesa/no se ve. Aprendemos y mejoramos a pequeños impulsos, con pequeños cambios.
Fruto de esto aparecen planteamientos como el de Lluvia Fina que hemos utilizado con éxito en DP (‘parece que no te mojas pero te acaba calando’), donde el participante recibe impactos cortos y continuados.

c) Yo decido – El empowerment inglés: En la medida que yo me siento responsable y tomo mis decisiones, mi predisposición aumentará. Poder escoger la habilidad o competencia en la que me quiero desarrollar, y marcarme el ritmo que quiero tener en mi desarrollo, son esenciales.
Pero además, en la medida que pueda conocerme mejor a mi mismo a través de cuestionarios de autoevaluación podré orientar mejor mis prioridades de desarrollo